
El pequeño Aníbal ya se sienta, emocionándonos cada vez que lo vemos. Muy rápido pasó del sentado como ranita a encontrar el equilibrio y poder erguirse, es sorprendente.
Le gusta estar sentado y prueba una y otra vez su equlibrio manteniendo su centro.
Aquí juega en casa de los abuelos...
Otro de sus logros es el agarre de objetos que va perfeccionando cada día, y por supuesto... tooodo a la boca.




























